Ya casi nadie dice que la tecnología es cosa de hombres. Pero cuando una mujer sabe mucho de tecnología, todavía es vista como una excepción. Los estereotipos cambian. Las desigualdades, bastante más lento.
El 3 de junio presentamos en CONEXIÓN+ 2026 algunos de los principales hallazgos de Hablemos de Tecnología, el estudio regional que desarrollamos para Avon sobre la relación de las mujeres latinoamericanas con la tecnología.
CONEXIÓN+ reunió a la comunidad de research e insights de Iberoamérica en un encuentro organizado conjuntamente por las asociaciones profesionales de la región.
Algunos aprendizajes
El estudio, realizado entre casi 2.400 mujeres de Argentina, Chile, Colombia, Perú, México y Ecuador, muestra un escenario de transición.
Los estereotipos más explícitos están perdiendo legitimidad: apenas el 14% considera que los hombres se llevan mejor con la tecnología, el 16% cree que las mujeres tienen naturalmente menos interés y solo el 8% piensa que las carreras tecnológicas son más adecuadas para los hombres.
Pero cuando pasamos de lo explícito a lo simbólico, la historia cambia.
El 65% reconoce que una mujer que sabe mucho de tecnología todavía suele ser vista como “excepcional”. Más de la mitad señala que los referentes tecnológicos que aparecen en los medios son mayoritariamente hombres y un 35% considera que, desde la infancia, los varones son más incentivados que las mujeres a vincularse con la tecnología.
La brecha, entonces, ya no parece estar en lo que las mujeres pueden hacer. Está en las representaciones culturales que todavía definen quién imaginamos cuando pensamos en alguien que “sabe de tecnología”.
Y ahí aparece la otra cara del fenómeno: 8 de cada 10 mujeres consideran que la tecnología facilita su autonomía y 7 de cada 10 que contribuye a reducir las desigualdades de género.
Entre emprendedoras y trabajadoras independientes ese impacto se vuelve todavía más concreto: la tecnología permite aprender, ganar productividad, llegar a nuevos clientes y sostener sus negocios.
La presentación en CONEXIÓN+ nos permitió poner el foco justamente en esa aparente contradicción: la práctica está cambiando más rápido que los imaginarios.
Las mujeres ya usan la tecnología como una herramienta de autonomía, crecimiento y desarrollo. El desafío ahora es que nuestras representaciones culturales alcancen esa realidad.
Conocé los resultados completos de “Hablemos de Tecnología”.



