En febrero de 2026, presentamos junto a Gentic los resultados de una encuesta cuantitativa realizada a 1.102 mujeres de 18 a 55 años en Argentina, representativa a nivel federal.
Los datos que obtuvimos tienen implicancias directas para organizaciones de la sociedad civil, equipos de políticas públicas, áreas de diversidad e inclusión, y cualquier espacio que trabaje con mujeres o diseñe entornos digitales.
Esto es lo que encontramos.
La violencia de género digital es estructural, no excepcional
83% de las mujeres tuvo contacto directo o indirecto con alguna forma de violencia de género en entornos digitales.
El 69% la experimentó en primera persona. En promedio, cada mujer estuvo en contacto con 3,4 formas distintas y vivió casi 2 de ellas directamente.
Esto no describe un fenómeno marginal. Describe las condiciones del entorno en el que operan las mujeres cada vez que abren una pantalla.
Implicancia organizacional: Si tu institución trabaja con mujeres y no tiene protocolos específicos para violencia digital, hay una brecha de atención que ya está afectando a quienes te consultan.
Lo más frecuente no es lo más dañino: hay que diferenciar
El ciberflashing —recibir imágenes sexuales sin consentimiento— afecta al 39% de las mujeres. Es la forma más extendida. Pero no es la que genera mayor impacto emocional.
La violencia sexual exhibida en internet —ver circular imágenes de violencia sexual con fines de burla, amenaza o intimidación— es la que combina alta incidencia y alto daño emocional. El 67% de las mujeres que la vivieron reportaron consecuencias emocionales profundas.
Hay formas que operan como hostigamiento y formas que operan como desposesión —pérdida de control sobre la imagen, la intimidad, el cuerpo. Son mecanismos distintos y requieren respuestas distintas.
Implicancia organizacional: Priorizar solo por volumen es un error de diseño. Una estrategia efectiva diferencia entre masividad e intensidad del impacto.
La visibilidad digital tiene un costo de género
Entre las mujeres que opinan o participan en temas públicos, la exposición a violencia digital sube al 74%. El ciberflashing crece 8 puntos porcentuales en este grupo respecto del promedio general.
Esto significa que el hostigamiento aumenta sistemáticamente cuando una mujer decide ocupar espacio público digital. Antes de publicar, muchas hacen un cálculo: ¿cuánto puedo mostrarme sin pagar un costo que no estoy dispuesta a pagar?
Ese cálculo no aparece en ningún dato de engagement. Pero moldea quién existe en internet y quién no.
Implicancia organizacional: Si tenés mujeres que trabajan con visibilidad pública —comunicadoras, activistas, referentes institucionales— necesitan protocolos de seguridad digital específicos.
91% de las víctimas no denuncia, y la razón principal es la naturalización
Nueve de cada diez mujeres que sufrieron violencia digital no hicieron una denuncia formal. La razón más frecuente no fue el miedo: fue la minimización.
«No lo consideré un delito.» «No me pareció tan grave.» «Tendría que denunciar a miles.»
La respuesta más común fue bloquear. A veces reportar en la plataforma. Bloquear resuelve el problema inmediato pero no genera registro, ni sanción, ni transformación estructural.
Y entre las pocas que sí denunciaron: el 48% sintió que no le sirvió, el 44% no percibió perspectiva de género en la atención, y el 33% sintió que su relato fue minimizado o puesto en duda.
Implicancia organizacional: No alcanza con informar que existen canales de denuncia. Hay que trabajar activamente la percepción de qué es denunciable y construir confianza en las instancias formales.
El daño emocional es real, amplio y sin acompañamiento
75% de las mujeres que sufrieron violencia digital reportó consecuencias emocionales concretas: desconfianza, ansiedad, miedo a participar online y offline, pérdida de autoestima. En promedio, 2,4 consecuencias por mujer.
Y 67% de ellas sintió que no contaba con redes o espacios de apoyo adecuados. En el NEA, ese porcentaje es un 40% más alto que la media nacional.
El daño ocurre en el espacio público digital. El dolor se procesa en privado, solo, muchas veces sin que nadie más lo sepa.
Implicancia organizacional: La infraestructura de respuesta no es solo tecnológica ni solo legal. Es también de cuidado. Las organizaciones que acompañan a mujeres necesitan estar preparadas para este proceso.
¿Cómo puede ayudarte este informe?
Los hallazgos de este estudio tienen aplicaciones concretas para:
- Organizaciones de la sociedad civil que trabajan en prevención o acompañamiento de violencia de género
- Equipos de políticas públicas que diseñan respuestas institucionales
- Áreas de diversidad e inclusión que buscan proteger a sus equipos en entornos digitales
- Comunicadoras y activistas que necesitan entender los riesgos de la visibilidad pública
Si querés profundizar en los datos o explorar cómo aplicar estos hallazgos en tu contexto, contactanos.
Informe «Las mujeres y sus experiencias frente a la violencia digital», realizado por Gentedemente para Gentic. Encuesta online a 1.102 mujeres de 18 a 55 años, representativa a nivel federal. Argentina, febrero de 2026.



